
Sign up to save your podcasts
Or


Al caer la tarde, hoy hace un año, los cardenales reunidos en cónclave eligieron al agustino prefecto del Dicasterio de los Obispos, Robert Francis Prevost, obispo de Roma, sucesor de San Pedro. El primer pontífice nacido en Estados Unidos, de vocación misionera y con una larga experiencia de gobierno y visión universal de la Iglesia, asumía el timón de la barca de Pedro después del ciclón Francisco.
Sus primeras palabras presagiaban un pontificado marcado por la centralidad del anuncio de Cristo, la búsqueda de la unidad de la Iglesia, la propuesta de una paz “desarmada y desarmante”, y con una incidencia especial en la respuesta, desde la fe, a los grandes desafíos del cambio histórico en el que estamos inmersos, por ejemplo, en el ámbito de la inteligencia artificial y la revolución digital, temas que seguramente abordará su primera encíclica, cuya publicación parece inminente.
Con la elección del nombre de León, en continuidad con el pontífice que dio forma a la Doctrina Social de la Iglesia, el Papa se ha acreditado como un líder mundial frente a los populismos y las emergentes guerras globales. Enraizados en la teología de san Agustín, los mensajes del León XIV miran al futuro desde el tesoro de la tradición católica que proclama que nada de lo humano le es ajeno. La insistencia del Papa en la reconciliación de todo en Cristo, en un momento en el que reina la confusión, inaugura una nueva pedagogía del desarrollo humano.
Un desarrollo que debe priorizar a los más vulnerables como los preferidos del Evangelio. En este primer año de pontificado, la propuesta cristiana se ofrece al mundo, gracias a la palabra de León XIV, como aportación decisiva en la actual encrucijada histórica.
By COPEAl caer la tarde, hoy hace un año, los cardenales reunidos en cónclave eligieron al agustino prefecto del Dicasterio de los Obispos, Robert Francis Prevost, obispo de Roma, sucesor de San Pedro. El primer pontífice nacido en Estados Unidos, de vocación misionera y con una larga experiencia de gobierno y visión universal de la Iglesia, asumía el timón de la barca de Pedro después del ciclón Francisco.
Sus primeras palabras presagiaban un pontificado marcado por la centralidad del anuncio de Cristo, la búsqueda de la unidad de la Iglesia, la propuesta de una paz “desarmada y desarmante”, y con una incidencia especial en la respuesta, desde la fe, a los grandes desafíos del cambio histórico en el que estamos inmersos, por ejemplo, en el ámbito de la inteligencia artificial y la revolución digital, temas que seguramente abordará su primera encíclica, cuya publicación parece inminente.
Con la elección del nombre de León, en continuidad con el pontífice que dio forma a la Doctrina Social de la Iglesia, el Papa se ha acreditado como un líder mundial frente a los populismos y las emergentes guerras globales. Enraizados en la teología de san Agustín, los mensajes del León XIV miran al futuro desde el tesoro de la tradición católica que proclama que nada de lo humano le es ajeno. La insistencia del Papa en la reconciliación de todo en Cristo, en un momento en el que reina la confusión, inaugura una nueva pedagogía del desarrollo humano.
Un desarrollo que debe priorizar a los más vulnerables como los preferidos del Evangelio. En este primer año de pontificado, la propuesta cristiana se ofrece al mundo, gracias a la palabra de León XIV, como aportación decisiva en la actual encrucijada histórica.