Jesús promete la presencia del Espíritu Santo a todos los que creen en Él. Por medio de la Palabra y los Sacramentos, el Espíritu de Dios viene a nuestras vidas, toca nuestros corazones, nos guía en nuestros caminos, y obra en nosotros una fe en la que hallamos perdón, salvación y vida eterna. Cuando te sientas perdido en tu andar por este mundo, recuerda que nunca estás solo y que Dios está contigo siempre.