Como al malhechor arrepentido, Dios nos muestra bien de cerca a su Hijo crucificado quien, con una corona de espinas en la cabeza, está obrando nuestra salvación. ¿Lo ves? ¿Qué le dirías a Jesús en esa hora?
Como al malhechor arrepentido, Dios nos muestra bien de cerca a su Hijo crucificado quien, con una corona de espinas en la cabeza, está obrando nuestra salvación. ¿Lo ves? ¿Qué le dirías a Jesús en esa hora?