A veces encuentras el sitio ideal.
Sin buscarlo.
Sin esperarlo.
Un claro en el bosque. Silencio absoluto. El cielo justo encima, enmarcado por las copas de los árboles como si todo estuviera dispuesto para ti.
Perfecto.
Demasiado perfecto.
Porque hay lugares que no están ahí por casualidad.
Lugares que parecen vacíos… pero no lo están.
Observan.
Esperan.
Y, cuando decides quedarte… ya no eres tú quien ha elegido.
Sino el lugar.