En una cultura que premia la agresividad, el orgullo y la autoafirmación, Jesús nos sorprende con una promesa radical: "Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad".En este video, desmitificamos la idea de que ser manso significa ser débil. Al contrario, la mansedumbre es fuerza bajo control; es la capacidad de mantener la calma y la fe cuando otros pierden los estribos. Descubre cómo seguir el ejemplo de Jesús, quien siendo el Rey del universo, se describió a sí mismo como "manso y humilde de corazón".