A veces con el ánimo de evitar el dolor de la otra persona le negamos que viva su emoción diciéndole frases como "no llores más" o "cálmate", claro está que lo hacemos desde el amor, sin embargo estas actitudes lo que generan es una caos mayor dentro de la persona.
Es como un río cuando se encuentra con obstáculos, por más que se pretenda contener el paso del agua, ella siempre va a buscar por donde desahogar. De la misma manera ocurre con nuestra emociones, si en algún momento las detenemos, ellas buscarán expresarse por cualquier otra vía y es allí cuando comienzan a aparecer las enfermedades.