“Papito Dios, tú eres mi mayor herencia, mi riqueza que nadie me puede quitar, siempre estás conmigo y busco agradarte en todo porque sé que lo mejor de esta vida es prepararse para la siguiente. Disfruto la paz que me da el seguir tus mandamientos y pedir perdón cuando me equivoco. Gracias, por estar siempre atento a mis necesidades pues contigo nada me falta. Amén.”