Nuestra vida es para que seamos testimonio a otros de Jesús, pero para ello, debemos de ser sabios. Yo me preguntaba: "¿Cuántas veces he dejado en mal a Jesús por algo que dije? ¿Cuántas veces mi comportamiento hizo que no fuera buena referencia de Jesús?". Dios quiere que seamos instrumentos de salvación a otros, que puedan ver a Jesús en nosotros. Lo que la gente necesita es ver personas que actúan como Jesús lo haría.