UN VIENTRE NUEVO
Ahora las olas no contestan a mi llamada,
ni los juncos esperan viajeros en la orilla,
hay canastos en la playa esperando pescar
el alimento próximo.
He olvidado poner la luz acostumbrada al sol
y la plata a la tarde, aquellas confesiones que hacía al mar
se las ha llevado la marea.
Que lejos está aquel paraíso que mendigaba a las nubes
el agua necesaria para tus ojos, aquella ración de sonrisas
que solías traer desde niña a esta casa y aquellas palabras
incomprensibles que usabas como aleluyas.
Rimbaula, androl, una era alegría la otra era amor
campanas encerradas, y amor alrededor.
La casa se ha hecho pequeña y tus zapatos muñecos,
tus manos adioses, tu pelo ya adulto
se peina entre rizos y alberga horizontes.
Ahora las olas no contestan a mi llamada,
y me protegen las sombras de lo que hay afuera,
aquellos sueños y las quimeras se fueron allá lejos
para vivir al lado de la luz donde nacemos de nuevo
sin ojos, ni sarmientos de otro vientre llamado Universo
sujetos a una mano nueva, calzando unos zapatos nuevos,
para volver a nutrirnos de horas y de tierra
y volver a crecer de nuevo en los silencios.
Chema Muñoz©