Hoy a través de la radio hemos vuelto a viajar en el tiempo, nos hemos ido a los años 50. Frente al mar cantábrico y en un lugar privilegiado nació La ciudad de Vacaciones de Perlora.
Concebida como una ciudad sindical, Perlora era el premio estival para empleados de la minera, la siderúrgica, Cajas de Ahorros e incluso algunos Ayuntamientos. Unas vacaciones de lujo cuando casi no había vacaciones.
300 chalets de más de 30 tipos, algunos incluso con forma de hórreos, conformaban una ciudad ideal, en la que había hotel, instalaciones deportivas, restaurante, parques infantiles y como no, un ambiente digno de una ciudad en donde las empresas mantendrían contentos a sus empleados.
Hoy queridos oyentes la historia es muy diferente, paradigma de la decadencia de una época, Perlora forma parte ya de nuestra historia. Hoy el tiempo, sigue engullendo las instalaciones de una ciudad fantasma que pervive en el recuerdo de sus antiguos habitantes y porque no, de aquellos que alguna vez, aunque fuese de niños visitamos aquella ciudad que parecía ideal.