Una delicada noche... Trenzas ambarinas hechas palabras. Lucha, agitación, cristales por caer, ruinas por descubrir, senderos sin caminantes y con muchedumbre quejumbrosas, nebulosas e inherentes arterias quebradas, espirales estáticos y besos duditativos.
Acciones seductoras, batidos con melcochosas miradas y aguas sin corrientes. Corrientes alternas, sin electricidad aparente y con movimientos cuánticos erráticos. Vacíos, sin sonrisas, con quemaduras sin bálsamo y heridas sin cicatrices, detrás de la promesa de silenciar lo vivido, de crear lo soñado.