una esclavitud interna, no física".
El Zóhar afirma que lo que ocurría en Egipto era la perpetuación del Deseo de Recibir para Sí Mismo. Los egipcios eran simplemente una metáfora de las fuerzas a las que se les confió este poder. En realidad, formaban parte de la fuerza satánica que dominaba el mundo entero con el caos. Lo que significaba la «liberación de Egipto» era romper las cadenas que mantenían al mundo cautivo del Deseo de Recibir para Sí Mismo.