Trabajo como limpiadora en un gimnasio y paso muchas horas rodeada de cuerpos fuertes, sudor y miradas que no siempre son inocentes. Aquel día, mientras limpiaba las duchas, el calor y la tensión acumulada me llevaron a perder el control y a darme placer a solas.
Lo que no esperaba era recibir una visita inesperada. Uno de los chicos más musculosos del gimnasio apareció y se dio cuenta de lo excitada que estaba. A partir de ahí, el ambiente cambió por completo y lo que ocurrió entre esas paredes no fue precisamente un simple entrenamiento.
En este relato te cuento cómo el deseo se apoderó de mí en el lugar menos pensado. Dale play y disfruta de una historia llena de morbo, cuerpos sudados y fantasías cumplidas.
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