Tips para discernir la realidad. Viernes 26 de junio de 2020 5 pm
Por Antonio Pérez Esclarin.
Desolación.
En Venezuela, tenemos la sensación de habernos quedado sin suelo, es decir, desolados, se cierran las puertas para una salida electoral justa y se multiplica la violencia del hambre, la represión, la falta de agua, electricidad, alimentos, medicinas, gas y gasolina.
Ningún servicio público funciona, y la vida en las mayorías resulta cada día más insoportable, además, el corona virus, no solo a traído nuevos peligros, amenazas y miedos, sino que ha acortado a muchos la única esperanza que tenían de huir a otros países en busca de nuevas oportunidades de vida.
Pero no debemos resignarnos ni rendirnos, sino, que debemos apostar por la fuerza liberadora del evangelio y la presencia de Espíritu, que nos da su fortaleza y su sabiduría para trabajar por Venezuela donde todos tengamos vida en abundancia, por ello, hagamos de nuestra fe y compromiso de trabajo y entrega esperanzada.
Es posible otra Venezuela, una economía y una política distintas al servicio de la vida, otra información y otra educación recuperada, que forme para el respeto, la honestidad, el servicio y una nueva ciudadanía solidaria y responsable.
Por ello apostamos y seguimos trabajando.