Un espacio para caminar con Jesús
Interioridad
Jueves 16 de octubre de 2025
Por: H. Elena Azofra
Mi alma espera en el Señor
Un tiempo para orar al final del día.
Inicia con respiraciones profundas, poco a poco serena las emociones y los recuerdos, y abre tu corazón a la Palabra de Dios del Salmo 129:
"Mi alma espera en el Señor,
espera en Su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora."
Qué bella afirmación: mi alma espera en el Señor.
Aguardo al Señor como el centinela la aurora.
Ser centinela es guardar y aguardar. Proteger, cuidar, asegurar a los demás que nada les va a pasar y confiar plenamente en el CAMBIO que deseamos. Centinelas somos todos los que guardamos a nuestra familia y aguardamos la sanación de uno de ellos. También los que guardan y protegen su fe y aguardan la bendición diaria del Señor.
Haz silencio en tu corazón y pregúntate: qué guardas tú y a quién aguardas. Seguro que descubres la mejor versión de ti mismo centinela firme y esperanzado.
Señor, como centinela de mi propia vida, de mi iglesia y de mi país, guardo con cuidado el tesoro que me has confiado y aguardo esperanzado el amanecer de Tu venida. Amén.
Con Tu presencia Señor, saldremos fortalecidos.