No podemos quedarnos cruzados ante las amenazas reales que atengan contra nuestros niños en la actualidad. Es necesario hacer consciencia de lo que está sucediendo y, sobre todo, es necesario velar por la vida de nuestros niños; enseñándoles a tener una relación con Dios, levantándolos sobre los fundamentos de la Palabra de Dios. Enseñándoles a ser astutos y sabios proveyéndoles un hogar con un ambiente de confianza, rodearlos de amor.