Muchos santos piensan que lo que hizo que Jesús sudara sangre en el Getsemaní y preguntara a su Padre si podría retirar esa copa, fue una visión de todas las personas que lo rechazarían a él y a su amor y terminarían en la desesperación, comenzando casi con toda seguridad con Judas Iscariote, a pesar de su amor por ellos y de su donación de su propia vida por ellos.