Dios sostiene su Palabra para cumplirla. En el sus promesas son SI, y son un cúmplase. Dios es el que te confirma en Jesús para que las puedas vivir. Dios es el que te unge para que experimentes una vida sobrenatural en el Espíritu. Y Dios es el que pone el sello y la garantía para que nada ni nadie te pueda desarraigar de tu herencia en El.