En el Evangelio de hoy vemos a un centurión que había oído hablar de Jesús y eso ya había cambiado algo en el corazón de ese hombre. El hecho de que te hablen de Jesús, de conocer algo sobre Él, cambia algo dentro de nosotros. Nos abre horizontes, nos trae luz, esperanza, paz, alegría. Es escuchar sobre aquél que nos creó, sobre aquél que nos hizo para Él, en quien nuestro corazón inquieto puede descansar.