El Señor es mi banquero; mi crédito es bueno.
Él hace que me acueste en la conciencia de la abundancia omnipresente;
Me da la llave de su caja fuerte.
Él me devuelve la fe en sus riquezas;
Me guía por los caminos de la prosperidad por amor a su nombre.
Sí, aunque camine en la misma sombra de la deuda
no temeré ningún mal, porque Tú estás conmigo;
Tu plata y Tu oro, me aseguran.
Tú me preparas un camino en presencia del recaudador;
Llenas mi cartera de abundancia; mi medida rebosa.
Ciertamente la bondad y la abundancia me seguirán todos los días de mi vida,
y haré negocios en el nombre del Señor para siempre.