Dicen que la paciencia es una virtud… pero Zacarías y Elisabet se lo tomaron tan en serio que esperaron toda la vida por un hijo, y cuando al fin llegó la noticia, ya estaban pensando más en la pensión que en pañales. Hoy vamos a meternos en la terapia de pareja de estos dos santos: él, el sacerdote que se quedó mudo por no creer… y ella, la esposa resiliente que sonreía como diciendo: “Ya ves, viejo, por no confiar te quedaste calladito.”