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Jesús hoy no dice: “intenten ser luz.”
Dice algo mas fuerte: “Ustedes son la luz del mundo.” “Ustedes son la sal de la tierra”
Y añade una advertencia inquietante: la luz puede esconderse,
la sal puede perder su sabor.
Eso significa que no basta con llamarnos cristianos.
Podemos llevar el nombre…
y haber perdido el brillo.
Vivimos en un tiempo extraño: muchos creen en Dios,
pero a veces les da vergüenza decir que son cristianos.
No por Cristo, sino por la imagen que otros tienen del cristianismo: un cristianismo que juzga, que pelea, que excluye,
que parece más político que evangélico, más duro que misericordioso.
Y aquí está el drama: no es que Cristo haya dejado de ser luz, es que sus discípulos a veces han dejado de transparentarlo.
By Padre Luis M Flores AlvaJesús hoy no dice: “intenten ser luz.”
Dice algo mas fuerte: “Ustedes son la luz del mundo.” “Ustedes son la sal de la tierra”
Y añade una advertencia inquietante: la luz puede esconderse,
la sal puede perder su sabor.
Eso significa que no basta con llamarnos cristianos.
Podemos llevar el nombre…
y haber perdido el brillo.
Vivimos en un tiempo extraño: muchos creen en Dios,
pero a veces les da vergüenza decir que son cristianos.
No por Cristo, sino por la imagen que otros tienen del cristianismo: un cristianismo que juzga, que pelea, que excluye,
que parece más político que evangélico, más duro que misericordioso.
Y aquí está el drama: no es que Cristo haya dejado de ser luz, es que sus discípulos a veces han dejado de transparentarlo.