Estas páginas te mostrarán el camino que tuvimos que recorrer de manera abrupta y que nos ha llevado a recapacitar en muchos sentidos, a retomar la vida, a valorarla y saborearla; y sí, nos ha permitido volverla a vivir, para ser la familia y los seres humanos que somos hoy.
Sin duda, esto que vivimos nos cambió radicalmente, nos enseñó los mayores temores que cualquier padre puede vivir, sentir. Nos enseñó a convertir el miedo y la tristeza en fortaleza y fe; nos abrió la puerta para poder ver a través de todo el dolor, una luz de esperanza. Nos enseñó a confiar y a transformar la paciencia en nuestra mejor aliada.