Hermanos y hermanas: Hoy comenzamos un nuevo ciclo litúrgico, el ciclo A, que se inicia con el Adviento, un tiempo litúrgico marcado por la esperanza Y también por alegría, como debe ser el camino del cristiano, porque nuestra vida en un caminar hacia una meta que es el Señor, un Dios que se hace presente, que se hace uno de nosotros, para salir a nuestro encuentro y demostramos su amor sin límites.