Las marchas del 8M con asistencia histórica, en el marco del Día Internacional de la Mujer, y la resonancia que tuvo el paro nacional del 9M confirman que se cumplió al menos un objetivo: poner sobre la mesa de todos la violencia, desigualdad y violaciones de derechos humanos que sufren todos los días las mujeres en México. Pero, ¿cómo podemos respaldar este esfuerzo los hombres?, ¿qué nos corresponde?