Estamos en tiempos tan atípicos, el teletrabajo, los despidos, las rebajas salariales, los impuestos, la feria, los supermercados, el internet, las llamadas de zoom. Todo es tan diferente a lo que se esperaba del 2020 y una de las cosas que también cambió es que las iglesias están cerradas. Desde marzo de este año las iglesias no han podido reunirse en sus habituales lugares de adoración o de reunión y eso es súper atípico para todos. Algunos probablemente muy felices con esta situación, otros muy dolidos, otros preocupados económicamente, otros tranquilos.