· Apaciguar la mente, reducir el estrés y elevar el ánimo.
· Encontrar soluciones en los momentos de conflicto.
· Poner en marcha decisiones y objetivos.
· Estimular la voluntad personal y la autoestima.
· Evolucionar y encontrar su camino.
· Equilibrarse y adaptarse emocional o fisiológicamente en momentos de transición en: crisis personales, en el embarazo, en la menopausia, en el duelo.
· Aliviar molestias en casos de fatiga crónica, fibromialgia, insomnio, hipertensión, etc.
Profunda relajación esqueleto-muscular, eliminación de bloqueos y dolores físicos.
Equilibrio del sistema nervioso y aumento de la producción de endorfinas, las hormonas de la felicidad, y por otro lado bajan los niveles de inmunodepresores, noradrenalina y cortisol.
Reducción del ritmo de nuestras ondas cerebrales y armonización de los dos hemisferios.
Sanación del estrés, depresiones, ansiedad, insomnio, cefalea, fibromialgia, fatiga crónica, hipertensión…
Una hora de práctica equivale a cuatro horas de sueño natural.
Desarrollo y utilización de la mente no analítica para fines de crecimiento personal.
Reprogramación mental y propuesta de objetivos.
Incremento de las capacidades de aprendizaje, memoria, intuición, creatividad.
Manifestación espontánea de nuestro potencial interno y nuestros recursos.
“Limpieza” del subconsciente y de memorias limitantes.
Lucidez para afrontar situaciones conflictivas.
Estados meditativos profundos.
Expansión de estados alterados de la mente .
Armonización integral.