Jesús habla con sus discípulos antes de ascender al cielo y les dice: en el mundo tendréis aflicciones, pero confiad, que yo he vencido al mundo.
Más adelante el apóstol Pablo, escribiendo a la iglesia en Roma, les dice que ahora nosotros somos más que vencedores por medio de aquel que nos amo, es decir Jesucristo.
Así como Jesús venció al mundo nos manda a nosotros a ser no solamente vencedores, sino más que vencedores.