Tras ocupar exitosamente Bohemia, Checoslovaquia y Moravia, los alemanes
avanzan en el plan para consumar la operación “Caso blanco” que consistía en
ocupar Polonia por la vía militar. En ese momento, las potencias europeas
deciden no reaccionar al hecho, en buena parte por el desgaste de la primera
guerra mundial, de la cual aún no se reponían.