Cuando las respuestas de Dios parecen tardar y las circunstancias nos llenan de preguntas, podemos llevar nuestra confusión directamente al Señor. Sus retrasos tienen propósito, y Su perspectiva es mucho más amplia que la nuestra. Clamemos por ayuda, esperemos en Él y confiemos en que, aun en la noche más oscura, Dios permanece fiel.