El riego como política de Estado tendría un impacto en la economía similar al de la forestación, planteó Daniel Rubio
Basándose en informes de la FAO, la superficie que puede llegar a cubrir el riego en el agro uruguayo es de 1,72 millones de hectáreas, destacó el empresario agrícola-ganadero e integrante de Regadores Unidos del Uruguay, Daniel Rubio.
Comentó que hoy el arroz ocupa la mayor área, luego figura la extensión que utiliza el sistema de pivot en cultivos como el maíz y la soja. Actualmente hay en Uruguay unos 600 pivotes, regando un área en torno de 25.000 hectáreas, un 2% del área agrícola. “Este año podría haber un incremento de unas 5.000 hectáreas”, dijo.
Planteó que en Uruguay es posible incrementar “el área a regar y sumar 300.000 hectáreas”. Para alcanzar esa esa superficie y tomando los costos actuales “se demandaría una inversión de US$ 700 millones”. Sobre la base de estudios técnicos, (Decon, 2009. CERES, 2020), se puede estimar que la inversión por sus encadenamientos puede generar un impacto en la economía uruguaya del orden de los U$S 2.000 millones, con mucho impacto en el empleo.
Ese objetivo de superficie regada permitiría un incremento anual en la producción de maíz de 1,2 millones toneladas y unas 600.000 toneladas de soja, lo que representaría un ingreso anual adicional cercano a los US$ 600 millones, estimó Rubio, de acuerdo lo que marcan los estudios técnicos.
Enfatizó que Uruguay debería tener un segundo plan de desarrollo, similar al forestal aplicado desde 1987, y “el riego tiene un potencial importante” para el crecimiento productivo y “no solo en cultivos agrícolas sino también en pasturas con lo que ello implica para la producción ganadera”. Por eso “es importante una política de Estado apuntada hacia allí”.