Cuando el joven rey absolutista de Francia, Luis XIV, eligió Versalles para construir su futura residencia, no pudo elegir un lugar peor: una meseta pantanosa. Los científicos más famosos tuvieron que innovar como nunca antes para cumplir con las expectativas de un rey que quería impresionar al mundo. Entre las peticiones más locas del rey, está la cuestión central del suministro de agua al palacio y los numerosos estanques, jardines y fuentes. Hoy, los mejores especialistas de todas las disciplinas explican las numerosas innovaciones que permitieron a los científicos y constructores de la época construir este extraordinario palacio para el rey sol.