El proceso lector está presente desde antes de nacer y se desarrolla a lo largo de toda la vida. En los primeros momentos el rostro, la voz, los cantos y arrullos son el primer libro que lee el bebé. Al ir creciendo el niño lee el mundo social y natural al entrar en contacto con el contexto. Cuando se alfabetiza inicia su proceso lector, siempre acompañado con el ejemplo lector de los adultos. En este camino, el niño adquiere el lenguaje y la capacidad de pensar. Entre más pueda leer, mejor será su desarrollo emocional e intelectual porque aprende a espesarse, opinar, proponer, conversar, argumentar, se forma como ciudadano, capaz de alcanzar un grado suficiente de autonomía.
Si este proceso no avanza, el niño se queda como un ser dependiente, sin iniciativa, llenos de ignorancias y mitos, lo cual dificulta que se proponga un proyecto de vida ambicioso y lo pueda lograr.