A menudo conciertas una cita con la muerte y no te presentas. Pones excusas de vida, de amores recién encontrados, de años por cumplir. A menudo te citas con la vida y no se presenta. Te hace un corte de mangas o te saca su dedo más largo. Te dice sí, allí estaré, con una sonrisa irónica en la boca y una mirada que disimula crueldad. A menudo te citas con la imagen del espejo y siempre está ahí, no te falla ni te olvida. Se viste de sombra cuando no la miras y te acompaña en tus noches y días, en tus sueños y despertares. Y en cada cita con la vida y la muerte. Abracemos la vida.