En esta enseñanza basada en la vida de José (Génesis 37–41) recordamos que nuestro valor no depende de lo que tenemos, de nuestros logros ni de la aprobación de otros. Aunque José fue despojado de su túnica, traicionado y encarcelado injustamente, Dios usó cada proceso para formar su carácter y cumplir su propósito. La prueba no canceló el sueño; preparó al soñador. Y aun en medio de todo, una verdad permanecía: Dios también estaba ahí.