El rey prometido a Israel ha llegado, la promesa se ha cumplido, el Mesías finalmente está aquí… sin embargo, pareciera que no cumple con el perfil que muchos querían, no era como imaginaban o esperaban que fuera. En un momento le gritan –Hosana! y al otro –Crucifíquenlo! ¿Qué sucedió? No cumplió con las expectativas. A este mundo llega un rey que no parecía rey, uno que no llega a un palacio ni nace en cuna de oro, uno a quien le ponen no una corona de oro sino de espinas.