Nos preguntamos por la reacción de quienes hacen parte de la mayoría y difícilmente han sido víctimas de xenofobia, facismo o cualquier otra forma de discriminación, si un día cualquiera se vieran como parte de la población marginada, si, contrario a ser el fruto “perfecto” de la sociedad, fueran la una manzana podrida, si en medio de la manada encarnaran al patito feo, la oveja negra.