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Virginia Woolf, genia como ninguna y apasionada incluso para enemistarse. Desde su elaborada sensibilidad admiraba a la neozelandesa Katherine Mansfield y por eso mismo la torturaba con sus críticas, comentarios. Con su influencia y laadmiración declarada que sentía por Woolf la autora de Fiesta en el jardín, se convertían en el ejemplo perfecto de lo que les gusta llamar, Frenemies.
By PautaVirginia Woolf, genia como ninguna y apasionada incluso para enemistarse. Desde su elaborada sensibilidad admiraba a la neozelandesa Katherine Mansfield y por eso mismo la torturaba con sus críticas, comentarios. Con su influencia y laadmiración declarada que sentía por Woolf la autora de Fiesta en el jardín, se convertían en el ejemplo perfecto de lo que les gusta llamar, Frenemies.