En todas las profesiones, hay quienes tienen más habilidad para realizarlas que otros. La música no es una excepción. Por eso, hay algunas obras que pueden llegar a exprimir al máximo no sólo el instrumento de que se trate, sino al intérprete que se proponga tocarlas. Aquí van algunos ejemplos de Rosauro, Mayuzumi, Sammut, Ravel, Strozzi, Vivaldi, Prokófiev, Saint-Saëns, W. A. Mozart, Donizetti, Milhaud, Weber, Duvernoy, Telemann, Schnyder y Vaughan-Williams.