En un mundo de ritmo acelerado como en el que vivimos, es muy difcil darnos tiempo para practicar momentos de silencio y soledad. Sin embargo, esta disciplina doble es necesaria para enfocar nuestra atencin en Dios y para recibir el alimento espiritual de Su Espritu. Pues el Espritu Santo habla en maneras que multitudes ruidosas a menudo pueden ahogar. Siguiendo el ejemplo de Cristo, de practicar el silencio y la soledad, nos preparar para escuchar la voz sin ruido de Dios al administrar Sus dones de descanso, claridad y paz en un mundo cansado, confuso y tumultuoso como el nuestro. To support this ministry financially, visit: https://www.oneplace.com/donate/283/29