La razón por la que mujeres y hombres interpretamos la realidad de manera diferente, tiene un fundamento biológico, más allá de la diferencia genital. Diversidad sustentada, según la investigadora de la Universidad de Stanford, Diane McGuinness, en que el hombre tiene una capacidad visual dos veces mayor, y la mujer dos veces más capacidad auditiva, lo que determina dos modelos distintos de procesar la información que llega del exterior; porque con la vista nos sitúa fuera de aquello que observa, en tanto que al oír el que escucha se sitúa en el centro del sonido que le llegan por los cuatro puntos cardinales. Por eso, apunta el discípulo de Macluhan, Derrick de Kerkhove, el hombre atienden al significado de lo que ve y oye, cultura alfabética; en tanto que mientras la mujer atiende a lo que siente y al contexto de lo que escucha y observa desarrollando así una percepción relacional, que se ve favorecida por la cultura digital que produce un reequilibrio entre los sentidos favoreciendo la percepción n detrimento de la percepción visual, que aún sigue siendo preeminente. De ahí que el empoderamiento femenino y su percepción de la realidad, navegue con el viento a favor de la digitalización