En este episodio quiero hablarte desde lo que todos vivimos en el día a día, especialmente quienes estamos en empresas, emprendimientos o liderando equipos. A veces ser fiel a lo que creemos se siente como remar contra la corriente. Y sí… a veces cuesta. Mucho.
El Evangelio de hoy, Mateo 10,17-22, nos recuerda que seguir a Jesús no siempre será cómodo. De hecho, Él lo dice sin rodeos: habrá momentos donde te van a cuestionar, te van a mirar raro, te van a pedir que “no seas tan estricta”, que “no seás tan honesto”, que “todos lo hacen”. Y yo sé que eso te ha pasado, porque a mí también me ha pasado.
En mi trabajo he vivido esas situaciones “pequeñas” donde decir la verdad te hace ver como la rara, la boba, la que “no tiene garra”.
Y Jesús hoy nos lo confirma: ser testigo suyo siempre implicará una contradicción con el mundo.
Pero también nos da una promesa hermosa: “No hablen ustedes, será el Espíritu de su Padre quien hablará por ustedes.”
Mi anhelo es que, mientras escuchás, puedas reconocer tu propio llamado a ser testigo. No desde el miedo, sino desde la certeza de que no estás solo ni sola. El Espíritu Santo habla por vos cuando tu corazón está nutrido de la Palabra.