La Iglesia, como estamento patriarcal jerarquizado, siempre ha tenido dificultades para justificar el papel relegado de las mujeres en la Institución, dentro del marco del mensaje evangélico que postula de igualdad de todos los hombres, - seres humanos -. Pese a ello, nunca ha afirmado que las mujeres carecieran de alma, como confirma el hecho de que los primeros mártires venerados como santos fueran mujeres, y no hombres. Clara Alarcón.