La verdadera felicidad no se encuentra en las cosas externas. Tras estudiar varios encuentros que Jesús tuvo con personas que estaban buscando su felicidad en los lugares equivocados, pudimos concluir que nada ni nadie puede proveernos esa gozo verdadero, pero Dios a través de la persona de Jesús vino a darnos plenitud. Él es nuestro reposo, el reposo que nuestra alma necesita.
Predicador: Felipe Echeverri