Nadie nos enseñó a poner límites, pero lo que la vida nos enseña es que debemos aprender a conocernos, tanto que esto nos permitirá no aceptar relaciones mediocres, malos tratos, reproches, humillaciones, amistades tóxicas, etc. Esto se logra marcando bien nuestros límites, a decir que NO cuando es necesario. A veces por ego o capricho permanecemos mucho tiempo en un trabajo, con familiares, amigos o pareja cuando lo mejor es parar de quejarse y expresar lo que tanto te molesta de forma asertiva y ahí empezará el verdadero cambio.