Un parásito quita la vida de otro para poder tener vida. Vemos parásitos en las plantas, en los animales y en las personas. Satanás también usa el temor, la preocupación, la duda, la incredulidad y el pecado para sacar la vida de los seres humanos. Los parásitos espirituales quieren tomar nuestra fe, el amor, la alegría, nuestra confianza en Dios y todo lo bueno que Dios ha puesto en nuestro corazón.