La energía de Virgo viene a mostrarnos qué es lo que yace debajo del desorden aparente. No se trata solo del caos externo —las noticias, los movimientos de poder, la narrativa de crisis permanente— sino también del caos interno que se activa cuando perdemos discernimiento. Hablamos sobre cómo, en tiempos de confusión colectiva, podemos recuperar nuestra autonomía, ordenar nuestra percepción y desarrollar una claridad que no dependa del ruido exterior. Porque el caos no siempre es algo que debamos combatir. A veces es información, y Virgo nos invita a leerla con criterio, conciencia y madurez.