Hoy, iniciamos el Nuevo Año Litúrgico y Adviento quiere recordarnos que la salvación es posible: se llama Jesús: la alegría es posible: se llama Jesús: la felicidad es posible: se llama Jesús. Por eso, Jesús, frente a todas las injusticias, males y contrariedades de este mundo, nos exhorta con fuerza: ¡Tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegar la liberación!