Ajustar la realidad a nuestro pensamiento es propio de quienes articulan un discurso a la contra de los hechos objetivos, para realzar su propio protagonismo. Discurso que reconstruye la realidad haciendo categoría de lo anecdótico, tomando la parte por el todo, recurriendo a datos hipotéticos o poniendo la propia experiencia como modelo de análisis de los conflictos sociales. Razonamiento que sospecha de la realidad en la que busca presuntas intenciones aviesas o interesadas con las que difundir bulos y supercherías sembrado la incredulidad sobre lo que acontece. La realidad se convierte así en una herramienta para forjar discursos reactivos, ante la incapacidad para encontrar espacio propio entre el colectivo mediante el análisis razonado de los hechos objetivo que todos reconocen.