Tiburcio y su hijo montan en caravana rumbo al norte, convencido y resignado a su destino. Somos bandidos.
El silencio es �ndice de temor, de inconformidad. �Qu� somos pues? Somos bandidos. Somos fieles a Pancho Villa. Villa habla con Tiburcio para convencerle que su sanguinaria determinaci�n era por su bien. Pronto dejar�a de preocuparse. Pero Villa tambi�n le tiende una trampa, lo que obliga a Tiburcio en cientos de pensamientos, de temores, de miedos e inseguridades. Aunque el siempre ha sido leal a los principios que desencadenaron la lucha, se siente bandido, acechado y se�alado. Desconf�a de Balboa y Celestino.